In Cultura

La historia, o mejor dicho la estructura, de `El diario de Kabor el oretano´, del autor puertollanero Miguel Ángel Márquez, comenzó a escribirse hace 20 años. La intención no era publicarlo, pero han tenido que pasar dos décadas para que este hecho se convierta en una realidad, gracias entre otras cosas, al interés que esta novela ha despertado en ‘Ediciones C&G’, editorial del Grupo Oretania.

Precisamente, al editor, Julio Criado, al prologuista de la obra, el historiador José González Ortiz, y a cuantos amigos leyeron entonces esa obra primaria, y han confiado en la obra “retocada, mejorada y cuya documentación ha costado tanto tiempo y esfuerzo”, les daba el autor las gracias en el acto de presentación de `El diario de Kabor el oretano´, que tenía lugar hace unos días en el Museo Municipal de Puertollano.

Valor didáctico

Fruto de esa documentación `extra´ que ha experimentado la novela, como explicaba el escritor, ha resultado una obra literaria con valor didáctico para las personas interesadas en el pasado del territorio sobre el que se asienta hoy la provincia de Ciudad Real, y que una vez, se llamó Oretania y estuvo ocupado por un pueblo íbero.

Y ese es otro de los objetivos del libro, como reconocía Miguel Ángel Márquez, “intentar que el lector visualice cómo eran nuestros antepasados antes de que tuvieran ninguna influencia externa, pues aunque tenían vecinos como por ejemplo los cartagineses la culturización romana no les había marcado aún”.

En este sentido, adelantaba Márquez que, Kabor, el protagonista de la no-vela, habitante de esta tierra, se ve obligado a hacer un viaje  cuando los caminos ni existían; explica que el mundo íbero era tribal, que no existía la conciencia de unidad nacional, y que los pequeños poblados eran ajenos al destino de los vecinos, pues solo buscaban su bienestar y su supervivencia; más si cabe en poblaciones del centro de la península, alejadas entre sí y lejos de los estímulos que a través de los viajeros llegaban a los pueblos de la costa.

Y esta experiencia, y también, por qué no, el gusto por leer aun hoy en día en papel, es lo que ofrece Miguel Ángel Márquez en su primer libro publicado.

 

 

Prólogo de González Ortiz

Un libro que, por cierto, ha contado en el prólogo con un historiador que letra a letra ratifica que lo ocurre en la novela, sucedió en Oretania. José González Ortiz, aprovechaba la presentación de este diario del que –afirmaba- se quedó impresionado al leerlo “pues es un libro centrado en un territorio que no ha sido atendido por otros escritores, y que tiene un gran va-lor pedagógico- didáctico porque hace ver a la gente que lo lee situaciones, momentos, y la cultura del pueblo oretano. El autor ha resuelto con acierto la trama, impregnando cada página de una construcción pedagógica y didáctica desenvuelta y atractiva”, afirmaba el experto en historia durante la presentación del libro.

El diario de Kabor el oretano

Cartagineses primero y romanos después, llegaron a la península con la clara intención de hacer suyo lo que ya tenía propietario.       La conquista de Hispania por Roma está documentada en escritos de historiadores y viajeros contemporáneos tanto latinos como griegos.

Ahora, más de veintiún siglos después, Kabor, un habitante de la iberia prerromana, un íbero de un pequeño poblado y con un estilo de vida prácticamente tribal, es enviado por su pueblo a las tierras regadas por el mar con el objetivo de recopilar las claves del progreso de aquellas gentes que, según cuentan algunos viajeros, viven de forma mucho más avanzada. El poblado de Kabor espera que, a su regreso, él traiga consigo esas claves que se empezarán a aplicar en busca del desarrollo. Ni los sabios del poblado, ni él, sabían que las tierras por las que viajaría en busca de su objetivo, se encontraban ya inmersas en un proceso de conquista, a veces pacífico a veces no, por parte de Roma.

El diario de Kabor, el oretano, nos muestra la forma de vida en los pueblos íberos y no es sólo su diario, representa el día a día de todos aquellos que se vieron obligados a contemplar el cambio que supuso, en todos los campos, la llegada de la civilización romana. Pero en esta ocasión, contado con la voz de los vencidos.

El Autor

Miguel Ángel Márquez Fernández nació en un pueblo de la provincia de Ciudad Real, en el Puertollano de 1965.

Fue uno de los que vio con sus propios ojos que la calle de tierra donde jugó en su infancia era cubierta de cemento durante su adolescencia. La misma calle que se vio agraciada por aquel entonces con la acometida de agua pública. Niño de colegio cerca-no, colegio de barrio y de instituto lejano; a media hora de ida y otro tanto de vuelta, cursó sus estudios de EGB y posterior Bachillerato llegando a obtener el C.O.U. y superando las pruebas de Selectividad para el acceso a una universidad a la que nunca llegó por motivos meramente económicos. Estaba llamado a estudiar Historia pero no pudo ser.

No obstante, la llamada proseguía por lo que la Historia –como él mismo dice- se encargó de llegar a él y penetrar por cada poro de su piel. El diario de Kabor es su primera nove-la y más que sentirse autor de esa historia, confiesa sentirse más bien como el elegido para tra

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