

Basilio Sáez Bravo ha dedicado medio siglo a levantar grandes obras en miniatura en una incesante labor de 12.000 horas en las que ha encajado y puesto en pie unas 26.000 piezas, de las que ahora se reúnen hasta el 21 de junio en la exposición “La grandeza de lo pequeño” en el Museo Cristina García Rodero.
Una exposición en la que se puede contemplar la maqueta de edificios desaparecidos como el Gran Teatro y la plaza de toros de Puertollano, un barco velero, vehículos como un Mercedes Benz 300, Seat 600 y una moto Harley Davidson, la llenadora de aceites lubricantes de 200 litros en Calvo Sotelo o la iglesia de San Antonio de El Villar.
También se pueden ver las 4.137 piezas que utilizó durante 1.216 horas para construir el barco “Misisipi” o las 275 para montar un avión jumbo Boeing 747, las 846 piezas que uso para hacer una reproducción del café Viena o de su propia batería con la que rozó la gloria del éxito con su mítica orquesta.
