Alejo Stivel dice que el tiempo no te cambie, algo en lo que también estarán de acuerdo muchos de los incondicionales del Winter Festival Puertollano, que acudieron a la novena edición en el pabellón “La Central” con el rockero pretexto que un “sábado a la noche no me quedaré”.
El humor de Suko y Mario Gil, cada uno en su estilo, al frente de The Buyakers y Un pingüino en mi ascensor; la incombustible y admirada por muchos Vicky Larraz con sus éxitos convertidos en himnos ochenteros de la primera lideresa de Olé Olé; el sonido compacto, limpio y de una pegada imponente de los formidables Efecto Mariposa con sus éxitos encadenados obtenidos en la primera década de los 2000.
Y para concluir el genio enérgico del Tequila más cañero, han sido los ingredientes sonoros empleados, casi todos nuevos, para mostrar que el Winter es Puertollano y sigue adelante.

Un festival que tuvo como aperitivo en el mediodía del sábado con el “Casi Winter” y la degustación de gachas y migas con las que calentar el cuerpo en una mañana fresca antes de escuchar los directos de “The Road” y “The Brilliant Engines”.
A la hora de la merienda arrancaba el Winter Festival con “The Buyakers” que fueron abriendo boca de largo periplo musical que había que recorrer hasta entrada la madruga al abrigo de la monumental antigua central eléctrica. La banda de Sergio González regaló un poco de todo, de canciones piratas, al bar de los muertos o entidad cuernos.

Ya sin luz en el horizonte como un llanero en solitario llegó el tecno-pop de Ángel Beato o “Viceversa”, que volvió a refrescar la memoria para que nadie se le olvidara más su canción más conocida “Ella” y sobre todo el estribillo que le llevó a la fama “Tu piel morena sobre la arena”, aunque también se atrevió con versiones de otros temas, como Alaska y Dinarama.
Vicky Larraz fue a mil
El ritmo fue más vertiginoso con la llegada al escenario de Vicky Larraz, que recordó alguna de los grandes temas con los que llegó a lo más alto de la música con “Olé Olé”, como “No controles”, “Voy a mil” o “Lili Marlen”. También rememoró aquel gran tema del grupo Vídeo “Víctimas del desamor” que compuso Tino Casal y su archiconocida “Bravo Samúrai”, una de sus más recordadas canciones por representar a España en el festival televisivo de la OTI.
Nos quedamos atrapados con el “Pingüino”
El Winter Festival dio otro giro con la llegada de “Un pingüino en mi ascensor” con su repertorio de desenfadadas y divertidas canciones, desde las más añoradas como “Espiando a mi vecina de enfrente” o “Atrapado en el ascensor”, a un ramillete de composiciones que no dejaron indiferentes a ninguno de los asistentes. Un recorrido de José Luis Moro por “La balada de Benito Carrizosa” a “Mi café”, “Vuelo en Ryanair”, “Foie gras, foie gras”, “Mándame un giro” y “Un disco del Fary”, entre otras.
El torbellino de voz de “Efecto Mariposa”
El Winter fue de menos a más y ya entrada la noche por primera vez dio un giro de generación y vivió uno de sus momentos mágicos con la espléndida voz de Susana Alva y “Efecto Mariposa”, dentro de la gira de 25 aniversario y dando a conocer algunos de los temas que formarán parte del nuevo disco que publicarán el próximo mes de abril.
“Efecto mariposa” hizo mucho ruido en este Winter y en pocos minutos se ganó el cariño y el respeto del público, con un recorrido por algunos de sus temas más sonados como “Si tu quisieras”, “Diez minutos”, “El mundo”, “Que nos está pasando”, “Por quererte”.
Susana Alva con megáfono en mano bajó a tocar el suelo de “La Central” para sentir el cariño y el calor del público que desde el primer minuto estuvo entregado y del que se despidió con “No me crees” y es que “Tú recuerdo me consuela, me desvela. Me envenena tanto cada día”.
Rock&roll al ritmo de Tequila
El fin de fiesta llegó con más decibelios al ritmo del rocK&roll en la plaza del pueblo con el mítico Alejo Stivel, la voz de “Tequila”. Después de seis en pie los supervivientes del Winter disfrutaron, bailaron y movieron cadera con “Quiero besarte”, “Me vuelvo loco”, “Que el tiempo no te cambie”, “Yo quería ser normal” y muchas más que intercaló con algunas confesiones de algunas de sus jóvenes composiciones rumbo a España.
“Salí de casa con la sonrisa puesta” y “hoy es mi día y nadie me lo va a arruinar” y eso compartirían buena parte de los que movieron el cuerpo con el exitazo de Tequila “Salta” con el que Alejo Stivel se despidió con el guitarreo a flor de piel de su banda.
Puntualidad y sonido limpio
Saltos en el tiempo y en los estilos han propiciado que unos y otros puedan decir que el Winter vale la pena, como cita obligada al culto de las décadas pasadas, recordadas, casi añoradas.
La puntualidad, la limpieza, el servicio de backline, el sonido límpio y la iluminación espectacular, la organización impecable, la ausencia de incidentes, son una muestra más de la madurez que ha alcanzado este festival invernal organizado por la concejalía de festejos en colaboración con la asociación Puertorock.











































































