En torno a la iglesia primitiva que aquí se encontraba, nació y creció Puertollano cómo un asentamiento estable. En el siglo XV habrá un aumento notable de población y las necesidades espirituales hacen necesario que en el s. XVI se empiece a construir la actual iglesia, aprovechando los materiales del anterior templo. En la actualidad encontramos un templo  construido con una mampostería de piedras cuarcíticas de la zona, unidas con argamasa de arena y cal. Hay doce contrafuertes coronados por pináculos. Éstos apoyan sobre cubos de  piedra de un metro de largo con florones, excepto uno que tiene una cruz de Calatrava.

Otro motivo decorativo de gran interés tiene un origen gótico, aunque se utilicen en la segunda mitad del siglo XVI, son las gárgolas que evacúan el agua caída de los tejados, con formas animalísticas, destacando una de un león que hay en la cabecera y que se sitúa sobre el escudo de los Austrias, quizás un regalo de Felipe II a la ciudad, pues la corona aportó capital para la construcción de la iglesia.

Destaca en la igleisa sus dos portadas: la Puerta del Sol y la Puerta del Norte con bellos relieves renacentistas cuya función era la de enseñar las creencias y dogmas cristianos.

La torre es posterior, cuenta con cuatro cuerpos separados por líneas de imposta, el último cuerpo presenta planta octogonal y precede la cúpula de pizarra rematada por una escultura del Sagrado Corazón.

También a destacar el reloj de sol de su fachada sur.

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